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FRANCASTIQUE Selector Musical Residente de “Sesiones de escucha”.
@francastique (Obispo Trejo, Córdoba) utiliza su nombre artístico, como un alter ego o identidad, para moverse entre la música, el diseño de indumentaria y la escritura. Formado en lenguas (UNC) y con una trayectoria autodidacta en el campo audiovisual, desarrolla proyectos atravesados por el interés en las canciones, el cine, las imágenes y las posibilidades expresivas del lenguaje. Desde 2010 comienza a desarrollar proyectos vinculados al diseño de indumentaria, entre ellos Trópico (2011–2014), una propuesta orientada a la creación de prendas sin género y atemporales. Paralelamente, profundiza su interés por la musicalización y la investigación del pop electrónico y experimental. En 2025 funda KINK VESSEL, un proyecto de experimentación textil slow fashion centrado en prendas oversize y de género indeterminado, donde confluyen muchas de las inquietudes que atraviesan su práctica. Entre sonidos poco transitados, películas, palabras e imágenes, su trabajo busca establecer conexiones entre distintas formas de sensibilidad y creación contemporánea.
@francastique (Obispo Trejo, Córdoba) utiliza su nombre artístico, como un alter ego o identidad, para moverse entre la música, el diseño de indumentaria y la escritura. Formado en lenguas (UNC) y con una trayectoria autodidacta en el campo audiovisual, desarrolla proyectos atravesados por el interés en las canciones, el cine, las imágenes y las posibilidades expresivas del lenguaje. Desde 2010 comienza a desarrollar proyectos vinculados al diseño de indumentaria, entre ellos Trópico (2011–2014), una propuesta orientada a la creación de prendas sin género y atemporales. Paralelamente, profundiza su interés por la musicalización y la investigación del pop electrónico y experimental. En 2025 funda KINK VESSEL, un proyecto de experimentación textil slow fashion centrado en prendas oversize y de género indeterminado, donde confluyen muchas de las inquietudes que atraviesan su práctica. Entre sonidos poco transitados, películas, palabras e imágenes, su trabajo busca establecer conexiones entre distintas formas de sensibilidad y creación contemporánea.


EL SONIDO NOS GUIARÁ HACIA UNA CAJITA MUSICAL ROTA. (DEL ELECTROPOP AL ELECTROPUNK Y TODO EL RUIDO EN EL MEDIO)
Y de repente me hizo un clic. De un momento a otro, todas esas canciones destartaladas se sentían hermanadas por un mismo término. Bah, más bien por una frase. Todo ruidito, todo blip, todo blop, todo sintetizador roto así como si nada cobraba un sentido común. Por compartido, que no por coherente. Y el resto fue ponerse a buscar el patrón en los viejos sonidos (se sienten viejos, pero no lo son en absoluto) bajados de algún que otro blog del hoy llamado "indie sleaze" tan en boga por estos días entre las juventudes musicales.
En ese momento le decíamos indietrónica, electroclash, blog house. Digámoslo, toda esa escena está en pleno revival y qué lindo se siente. Toda etapa en estos tiempos post-post está sujeta a ser carne de revival, aunque haya sucedido la semana pasada, la urgencia no puede esperar y el apuro por ponerle nombre a todo ya tampoco.
Ese fue un poco mi proceso mental al armar el tan querido set de mi primera "Sesión de Escucha". Me di cuenta que había un rasgo común entre todo ese electropop más o menos lo-fi, más o menos psicodélico, más o menos ruidoso, más o menos hitero, pero siempre bailable, siempre orientado a la nocturnidad y a la pista.
Sonidos fuera de lugar, instrumentos que parecen sonar mal, ruiditos que vienen y van: donde mucha gente puede encontrar sólo ruido, yo a veces encuentro una sinfonía irresistible de imprevisibilidad; el error despojado de lo negativo y llevado a categoría de arte. El arte del ruido y del error.
A veces suena a feria de carnaval a través de unos malos parlantes colgados en un poste, otras a descarga digital de cables ya cansados de tantos bits transportados, pero lo que más me convence es la idea de la cajita musical rota, encontrada por alguien, desempolvada y puesta en marcha de nuevo, sintonizando como una vieja radio de los 80 esas canciones aniñadas y al mismo tiempo diabólicas que no puedo dejar de escuchar.
Comparto aquí la selección realizada y el enlace a la sesión completa en MixCloud.
Y de repente me hizo un clic. De un momento a otro, todas esas canciones destartaladas se sentían hermanadas por un mismo término. Bah, más bien por una frase. Todo ruidito, todo blip, todo blop, todo sintetizador roto así como si nada cobraba un sentido común. Por compartido, que no por coherente. Y el resto fue ponerse a buscar el patrón en los viejos sonidos (se sienten viejos, pero no lo son en absoluto) bajados de algún que otro blog del hoy llamado "indie sleaze" tan en boga por estos días entre las juventudes musicales.
En ese momento le decíamos indietrónica, electroclash, blog house. Digámoslo, toda esa escena está en pleno revival y qué lindo se siente. Toda etapa en estos tiempos post-post está sujeta a ser carne de revival, aunque haya sucedido la semana pasada, la urgencia no puede esperar y el apuro por ponerle nombre a todo ya tampoco.
Ese fue un poco mi proceso mental al armar el tan querido set de mi primera "Sesión de Escucha". Me di cuenta que había un rasgo común entre todo ese electropop más o menos lo-fi, más o menos psicodélico, más o menos ruidoso, más o menos hitero, pero siempre bailable, siempre orientado a la nocturnidad y a la pista.
Sonidos fuera de lugar, instrumentos que parecen sonar mal, ruiditos que vienen y van: donde mucha gente puede encontrar sólo ruido, yo a veces encuentro una sinfonía irresistible de imprevisibilidad; el error despojado de lo negativo y llevado a categoría de arte. El arte del ruido y del error.
A veces suena a feria de carnaval a través de unos malos parlantes colgados en un poste, otras a descarga digital de cables ya cansados de tantos bits transportados, pero lo que más me convence es la idea de la cajita musical rota, encontrada por alguien, desempolvada y puesta en marcha de nuevo, sintonizando como una vieja radio de los 80 esas canciones aniñadas y al mismo tiempo diabólicas que no puedo dejar de escuchar.
Comparto aquí la selección realizada y el enlace a la sesión completa en MixCloud.

Un dibujo puede construirse con líneas, bordes o puntos. Una canción, con tempo, melodía y armonía. Pero también existen obras que no tienen lo que uno espera, lo que uno desea.
Simplemente son.
Y ahí es cuando uno se abre a la escucha.
Allí aparecen la sorpresa, las emociones, que no necesariamente deben ser de melancolía o alegría. Pueden ser vacíos. O pensamientos que salen disparados a partir de la repetición de un sonido.
En tiempos de la inmediatez, detenerse a escuchar es un acto político.
Anteponer la escucha por sobre la pose.
Militar el objeto.
El contenido.
El compartir.
El no competir.
Es otro acto político.
Desde estas premisas construyo mis sesiones de escucha y selección musical. A veces nacen de búsquedas casi espiraladas entre archivos digitales; otras, de objetos como CDs o cassettes, entendidos como signos y símbolos sonoros.
Así transcurrió mi primera Sesión de Escucha #1 en Brújula Invisible
Comparto aquí la selección realizada y el enlace a la sesión completa en SoundCloud.
Simplemente son.
Y ahí es cuando uno se abre a la escucha.
Allí aparecen la sorpresa, las emociones, que no necesariamente deben ser de melancolía o alegría. Pueden ser vacíos. O pensamientos que salen disparados a partir de la repetición de un sonido.
En tiempos de la inmediatez, detenerse a escuchar es un acto político.
Anteponer la escucha por sobre la pose.
Militar el objeto.
El contenido.
El compartir.
El no competir.
Es otro acto político.
Desde estas premisas construyo mis sesiones de escucha y selección musical. A veces nacen de búsquedas casi espiraladas entre archivos digitales; otras, de objetos como CDs o cassettes, entendidos como signos y símbolos sonoros.
Así transcurrió mi primera Sesión de Escucha #1 en Brújula Invisible
Comparto aquí la selección realizada y el enlace a la sesión completa en SoundCloud.
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